Ceremonia de la Rosa I

Una vez mas… toca escribir algo serio, en esta ocasión será la ceremonia de la Rosa ya que hace poco estuve en una.

Como todos sabéis, el BDSM está lleno de rituales, ceremonias y protocolos que marcan los modos y formas de comportarse y/o actuar en distintas situaciones. Uno de estos rituales es la ceremonia que nos ocupa.

La ceremonia de la Rosa, para mi es la más significativa de todas. En ella, una pareja de Dominante y sumisa (o Domme y sumiso o Dom y sumiso o Domme y sumisa o lo que sea), sella su unión eterna. En cierto modo sería comparable al matrimonio vainilla.

En primer lugar tendremos que hacernos de los elementos clave para la misma:

  • Unas velas blancas o un candil de combustible.
  • Una rosa roja para el Dominante.
  • Una rosa blanca para el/la sumisa.
  • Una cadena de unos 2.5/3 metros. (preferiblemente ya usada en una ceremonia de la Rosa.)
  • Se recomienda llevar unas agujas esterilizadas por si las espinas no pinchan suficiente.

Según el protocolo “oficial” de la ceremonia, en ella están presentes la pareja protagonista y un par de testigos o padrinos, y se desarrolla así:

La pareja, se ponen uno frente a otro, y el dominante, le quita el collar al sumis@ pasándolo rápidamente por la llama de la vela o el candil. Esta acción simboliza la quema de las impurezas de la sumisa y el volver a ponerlo que simboliza que acepta guiarla y protegerla eternamente.

Después de esto, el Dom pincha el dedo de la sumisa con una espina de la rosa blanca, y deja caer dos gotas de sangre sobre la rosa. Y recita los votos que ha preparado para la ceremonia.

A continuación, el dedo pinchado es el del Dom, que deja caer una gota de sangre sobre una de las gotas de la sangre de la sumisa, y otra suelta, ahora la sumisa recita los votos escritos para la ceremonia.

Seguidamente los dos testigos rodean a los contrayentes con la cadena, y ellos, recitan de nuevo los votos cogidos de las manos y con los dedos que se han pinchado unidos, primero el Dom, después la sumisa.

Una vez hecho esto se da por concluida la ceremonia.

Protocolariamente hablando, esta es la ceremonia, y en este punto abro pie a mi siguiente post…

Mistyca.

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La joven marchita

Vagando, como alma en pena, la joven, marchita, recorría el paramo y encontró un castillo.

Encontró un castillo hecho de noche oscura, hecho de piedra fría y esteril, un castillo cubierto de miedos y temores.

El castillo más desolado que el propio paramo, estaba lleno. Lleno de estancias y pasillos vacios, tapices raídos en las paredes y camas cubiertas con el moho de los recuerdos y esperanzas perdidas.

Recorrio pasillos infinitos, languideciendo a cada paso, hasta llegar a sus mismas entrañas.

Y allí, se vió a sí misma, durmiendo quizás, desmadejada como una muñeca rota, dandose cuenta que en realidad nunca salió al paramo ni encontró un castillo.

Mistyca.