Y vuelve…

Y a veces vuelve de nuevo su sonrisa, su mirada, su olor, el tono de su voz o el calor que desprenden sus manos, el tacto de su piel cuando acaricia…

Y entonces sin quererlo vuelve a mi el Deseo, el Ansia, la Lujuria, la Necesidad de abandonarse arrodillada y subyugada a sus caprichos…

Y me veo perdida en mitad de la nada, sin rumbo ni destino, deseando hacerme pequeña e invisible y desaparecer para así, ni yo misma ser.

Por no querer verme así, no querer desear así, no querer estar perdida en mitad de este desierto que es mi alma. Queriendo dejar de sentir.

Mistyca

Anuncios

Deshilachada

Hay días que me muero por dentro, me puede el echarle de menos, me pueden mis ganas de decírselo, me pueden mis ansias de él, mis ganas de ponerme en sus manos, la necesidad de abandonarme a él. Y solo a él.

Recuerdo sus miradas y cada una de las capas de mi que he conseguido reparar vuelven a romperse. El tacto de sus manos en mi piel y me desespera no sentirle. Me sigue volviendo loca pensarle, aunque no debería.

Me siento como una tela que ahora se desdibuja, me difumino lentamente. Noto como se deshilachan mis bordes y a veces, sólo a veces, me dan ganas de tirar de ese hilo de deshacerme y desaparecer.

Cada día, aguja en mano, recojo mis hilos sueltos y sin prisas trato de recomponerla, no puedo volver a hilarla, aunque tal vez unas pocas puntadas eviten que siga descomponiéndome.

Y me pregunto hasta cuando me deshilacharé, hasta cuando me desdibujaré así, cuando dejaré de sentir que cada día que pasa, todos y cada uno de ellos, me destruyo despacio, sin prisa, aunque sin pausa.

Mistyca

El Alma Enamorada

 

La mujer un día lució un vestido del color de la felicidad y la esperanza, su pelo era rojo fuego y brillante como el sol, sus ojos vivos y despiertos, sus labios siempre dibujaban aquella sonrisa nítida y luminosa.

Ahora, del vestido, solo quedaban harapos; de su pelo no mas que el apagado espíritu de las cenizas, sus ojos el reflejo del desolado y húmedo vacío que dejan las lágrimas, como sus labios, ya ajados por el tiempo y la pena.

Aquel era el vestido que tantas veces vistió para Él.
A Él le regaló el calor y el brillo de su melena, las miradas apasionadas y las sonrisas llenas de ilusión y promesas.
A Él le ofreció los cantos de sirena que su voz ya extinta no volverían a entonar.

Pero Él, recordaba cada una de las miradas, las sonrisas, las palabras que ella le brindó, sin dejar de oír sus cantos de sirena.
Mientras el brillante sol del mediodía, calentaba su anciano y marchito rostro bañado en lagrimas, en el que sin poder remediarlo, y a pesar de estar sentado frente a la fría lápida que la cobijaba en aquella desolada necrópolis, se dibujaba la más cálida de las sonrisas de un alma enamorada.

Mistyca

No eres tú…

Busco tu tacto, pero no lo siento.
Busco tu sabor, y no lo encuentro.
Busco tu piel, pero no la siento.
Busco tu olor, y no lo encuentro.
No eres tú y no lo sabes.

Me tocan, y no son tus manos.
Me acarician, pero no es tu piel.
Me abrazan, y no son tus brazos.
Me besan, pero no son tus labios.
No eres tú y lo sabes.

Pienso en tu voz, y todavía no la oigo.
Pienso en tus palabras, pero son versos aun perdidos.
Pienso en tus ojos, y todavía no los veo.
Pienso en tus miradas, pero aún andan extraviadas.
Eres tú y ahora lo sabes.

Mistyca.

La joven marchita

Vagando, como alma en pena, la joven, marchita, recorría el paramo y encontró un castillo.

Encontró un castillo hecho de noche oscura, hecho de piedra fría y esteril, un castillo cubierto de miedos y temores.

El castillo más desolado que el propio paramo, estaba lleno. Lleno de estancias y pasillos vacios, tapices raídos en las paredes y camas cubiertas con el moho de los recuerdos y esperanzas perdidas.

Recorrio pasillos infinitos, languideciendo a cada paso, hasta llegar a sus mismas entrañas.

Y allí, se vió a sí misma, durmiendo quizás, desmadejada como una muñeca rota, dandose cuenta que en realidad nunca salió al paramo ni encontró un castillo.

Mistyca.

Mystica – Axel Rudi Pell

Esta noche, alguien me paso una canción de la que se acordó al ver mi nick. Me ha gustado y la verdad me ha hecho gracia, ya que no la conocía… 🙂

Así que aquí os dejo el video con imágenes de LOTR y la letra original y traducida, que me ha gustado.

Y al benefactor que me ha pasado el link: Gracias 😉

“Mystica”

The world’s falling down,
El mundo se viene abajo,
on our way to the promised land.
en nuestro camino a la tierra prometida.
Have we ever been
Hemos estado alguna vez
to this twilight zone before?
en esta zona de crepuscular antes?
We touched the rainbow
Tocamos el arco iris
and crossed the castles of the Kings and Queens,
y cruzamos los castillos de Reyes y Reinas,
believing what we see
creyendo lo que vemos
in the night where even eagles aren’t free.
en la noche donde ni las águilas son libres.

Mysterious journey
Viaje Misterioso
on our way through the gates,
en nuestro camino hacia las puertas,
black moon on the horizon,
la negra luna en el horizonte,
sailing on through the oceans of time
navegando a través de los océanos del tiempo
will we ever arrive?
llegaremos alguna vez?

Mystica,
we travel through shadows
viajamos a través de las sombras
try to hide in the night.
trata de esconderte en la noche.
Mystica,
surrounded by darkness,
rodeados de oscuridad,
we fell into the light.
nos topamos con la luz.

As the edge of the world’s passing by
Pasando por el borde del mundo,
we saw an angel,
vimos un ángel,
we crossed the hellfire,
cruzamos el fuego del infierno,
magical truth from down below
la mágica verdad de las profundidades
paralyzed knight,
caballero paralizado,
on the run still not sure which way to go.
huyendo sin saber que camino tomar.

Mistyca

La torre dorada

Hoy subí a las almenas de mi torre dorada y vi que los muros que un día deje caer son hoy más gruesos que antes. Alrededor de mi torre, como si de un castillo medieval se tratara, hay un foso de aguas cristalinas en el que languidecen las sombras atormentadas de las que fueron mis ilusiones.

Miro mi torre en el reflejo del agua y veo un puente levadizo que engaña a ojos ajenos… Desde fuera parece a medio alzar, pero al mirarlo desde arriba veo que tras el no hay puerta alguna que abrir.

Recuerdo que desde dentro de mi torre veo ventanas, cubiertas con cortinas que no dejan pasar el frio del invierno, pero al recorrer las almenas de mi torre, mirando el reflejo en el foso, me doy cuenta de que las ventanas no están, esta vez el engaño es para mi, que construí las ventanas ayudada por mi felicidad y las cubrí de cortinas para no ver que ya no existen porque el nuevo muro las tapió.

Miro a lo lejos y veo la luz brillante de un sol que no traspasara de nuevo los muros, ya que dentro la luz mortecina de la culpa y la tristeza lo invade todo. Una luz que no necesita ventanas para entrar, ni lamparas para iluminar, una luz que me acompaña allá donde voy y que parece irradiar del corazón de la misma torre.

Y entonces escucho, escucho risas que llegan desde la llanura, más allá de mi torre, más allá del foso. Risas que chocan contra mi torre y nunca parecen llegar a su interior y cuando pongo más atención escucho, las palabras que volvieron a eregir los muros, saliendo de ellos, un yo aquí, un no me importa allá, con una voz que no es la mía. Decido volver al interior y entonces, como flotando a mi alrededor las veo y me matan un poco más por dentro.

Ando por pasillos repletos de puertas que se que no se abrirán, recorro tramos de escaleras y cruzo habitaciones decadentes llenas de nada hasta que llego al enorme salón de la chimenea que calienta la torre. Allí me veo a mi misma, sentada frente a ella, con lagrimas en los ojos y el alma rota avivando el fuego con lo que queda de mis sueños rotos y las esperanzas muertas.

Me tumbo a mi lado, al calor del fuego y esta vez si es mi voz la que, como si de una canción de cuna se tratara, me arrulla con esa nana de dolor que llega desde el corazón de la torre, haciendo crecer la oscuridad que me rodea y dejando que caiga dormida en mi alfombra de dolor y soledad,  alimentando el odio que siento por volver a permitir que la historia, en cierto modo, se repitiera.

Antes de caer dormida, un fugaz sentimiento me atraviesa justo antes de caer en las llamas, un sentimiento que se que volverá muchas veces a romper lo poco que queda entero del corazón de mi torre dorada, de mi corazón  marchito antes de que el fuego de la chimenea lo destruya de nuevo…

Mistyca